Hay
muchas cosas seguras en esta vida, una de ellas es que en algún momento te enfrentarás
con algún reto que parezca insalvable, repito: que parezca, pero que viéndolo
bien no lo sea a menos que tú así quieras.
La
vida está llena de retos, retos que en algunos momentos nos habrá hecho decir que
eran prácticamente imposible de solucionar, más sin embrago sostengo, esta es
una apreciación que salvo contadas excepciones es real sino que por el contrario
se basa en nuestro desánimo y falta de confianza y resolución.
Fíjate
que he señalado que salvo contadas excepciones todos los obstáculos son salvables,
digo esto para no irme al extremo falso de creer que todo tiene solución, la
verdad es que hay cosas que no. Pero de la misma forma quiero hacer énfasis que
los casos que en efecto no tienen solución si los vemos de manera objetiva son
los menos, no los más.
Pero,
¿qué es lo que pasa?, pues que la mecánica de funcionamiento del ser humano,
sobre todo cuando se enfrenta a retos, tiende a darse por vencido incluso antes
de iniciar la lucha. Esto es comprensible desde muchos puntos de vista, pero
una cosa es que sea comprensible y otra muy distinta que la demos por correcta
y justificadora de acciones de derrota previa.
Como
ves, lo difícil no son tantos los retos sino la actitud mental y emocional que uno
adopta ante ellos. Los retos existen, eso es una realidad, pero la carga emocional
y mental negativa que podemos recargarles es lo que nos nubla la visión para
poder determinar soluciones, planes contingentes o planes opcionales.
Por soluciones me refiero cuando el problema en sí
lo podemos resolver tal cual, por planes contingentes cuando tenemos que
cambiar algo (pensamiento, estrategia, acciones) para poder resolver el
problema aunque esto no nos lleve a la solución al 100 del mismo como
quisiéramos, y por planes opcionales cuando de plano el problema es de tal
calado que tenemos que buscar otra opción que ya no es lo deseado sino algo
diferente aunque parecido.
¿Qué sugerencia práctica puedo darte? Una muy
sencilla: cuando creas estar frente a un reto sin solución escribe el problema
en la parte superior de una hoja, debajo dibuja tres columnas, cada una con un
encabezado: “cómo resolver esto”,
“qué debo cambiar para conseguir lo que se pueda de
esto”, y “que puedo hacer para conseguir algo similar” y llénalo con ideas.
Verás cómo es que en ese momento las mismas fluirán de mejor manera que si
desde un inicio uno adopta una actitud derrotista ante los obstáculos que uno
enfrente.
En cualquiera de los casos la claridad mental y la
estabilidad emocional son el requisito previo para lograr enfrentar un desafío,
así que no olvides que los retos por más difíciles que sean no son imposibles,
lo que sí es difícil a veces es creer esto.
Roberto
Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación
• I+D+i • Consultoría
Desarrollo
Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor
Este
artículo puede verse en video en https://youtu.be/I9nAXgTxP60
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