viernes, 14 de febrero de 2020

A veces hay que tocar cien puertas para que se abra una



Si bien uno puede tener claro que para conseguir lo que uno quiere –y para llegar a ser lo que uno puede- se requiere de intentarlo una y otra vez, una cosa es esa claridad que puede poseerse y la otra la capacidad de intentarlo incluso cuando se tiene todo en contra.

Los cursos que sobre logro de objetivos me ha tocado impartir siempre son diseñados en función de quién asistirá a ellos, siendo los temas escogidos y organizados con base en esto. En el caso de los vendedores, el primer punto que pongo a consideración no es la manera de hablar o presentarse o de “ganar al cliente”, el primer punto es precisamente la resistencia al rechazo.

La vida es como ese vender, uno puede ir tocando puerta tras puerta, es decir, intentando una y otra vez las cosas, solo para obtener una vez tras otra resultados negativos. De la misma forma –y por eso el primer tema puesto a consideración con quienes venden- hay que crecerse al rechazo, al no logro, para con bríos renovados ir a la siguiente puerta –a la siguiente oportunidad- para intentarlo de nuevo.

Esto puede ser cansado y ¿por qué no? en ocasiones incluso hasta desmotivador, de ahí la necesidad de trabajar recursos internos que nos permitan retomar la pelea. ¿Qué son estos recursos internos? Mira, cuando algo motiva a actuar, como en el ejemplo el deseo de efectuar una venta, se identifica un satisfactor externo (la venta o cualquier otra meta asignada) que si se logra viene a otorgar un deleite por sí mismo, pero que si no se consigue deviene en un sentimiento desagradable. Un recursos interno es eso a lo que podemos acudir para que independientemente del resultado externo, podamos recurrir a él para renovar fuerzas y volver de nuevo a la carga.

¿Has visto en algunos taxis esos zapatitos que los conductores cuelgan en el espejo retrovisor?, ¿o esos dibujos infantilmente trazados que adornan las oficias o escritorios?, ¿o esa foto que puede uno traer en la billetera? Si bien son cuestiones externas físicamente a uno, hacen referencia a un recurso interno, generalmente basado en amor, cariño, afecto, ternura, que permite salir adelante ante las adversidades.

Piensa por un momento en algo como lo que hemos mencionado que por sí mismo te traiga a la mente sentimientos de estima, de valor, de intimidad, y la próxima vez que vayas a intentar algo difícil o simplemente retador llévalo contigo. Míralo si puedes en algún momento previo a intentarlo y posterior, sea que lo logres o no. Si lo logras compartirás esa energía positiva con el recuerdo al observar de nuevo el objeto, si no lo logras sacarás de él esa energía vía motivación para salir avante de la prueba.

No podemos negar que necesitamos de muchos satisfactores externos, pero tampoco podemos negar que poseemos muchos recursos internos que debidamente canalizados nos puede ser de gran utilidad para avanzar con decisión, optimismo y esperanza en la vida, después de todo a veces hay que tocar cien puertas para que se abra una

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/fgMGyKYLMCI

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