jueves, 9 de abril de 2026

Solo hay un riesgo que no vale la pena correr: el riesgo de no lograr tus sueños por no intentarlo


 Aunque sea una paradoja, la expresión de que “lo único seguro en este mundo es la incertidumbre” es una verdad que nos salta día con día andemos por donde andemos, pero curiosamente en esa incertidumbre está la semilla de grandes cosas pues si a pesar de ella avanzamos no habrá nada que pueda detenernos.

 

“¿Y si no lo logro?”, imaginemos que esta expresión hubiera sido la que hubiese definido el intentar o no muchas de las cosas que ahora conocemos como historia, simplemente Colón no hubiera llegado a América, Armstrong no hubiera caminado sobre la luna, Hillary no hubiera conquistado el Everest, y cientos si no es que miles de grandes ideas no hubieran llegado a concretarse. La diferencia en todos los casos fue que a pesar de ese “¿y si no lo logro?”, todos decidieron intentarlo.

 

“¿Sabes la probabilidad que tienes de sacarte la lotería con ese boleto?” –le señalaba una persona a otra que compraba un cachito. “No, no lo sé” –le contestaba la otra-“pero lo que sí sé es que de seguro esa probabilidad ha de ser mayor que si no comprara ningún cachito”. No todo es incierto en este mundo, si no intentas algo tienes el 100% de probabilidad de no lograrlo. Si bien estas ideas son obvias, evidentes, la actitud de uno en muchas ocasiones pareciera ser la de intentar solo aquello en lo que no exista riesgo de fallar, lo cual es de inicio imposible.

 

Cuando en mis pláticas sobre liderazgo hablo sobre riesgos y demás aunado al avanzar hacia nuestras metas y objetivos, me gusta ver el tema desde otra perspectiva. Comienzo pidiendo que cada quien señale algo que en un momento dado de su vida no intentó por el miedo al fracaso (obvio que esto es un ejercicio personal, no para comentar los resultados de manera pública). Luego les pido que piensen en lo que no consiguieron por ese no intentarlo. En este punto la mayoría pone precisamente las metas que no conquistaron (un trabajo, un negocio, etc.), luego les pido que señalen lo que, en caso de haber logrado esa meta se hubiera dado en tres niveles: personal, familiar y social. Una vez que hacen esto último les pido que se fijen en todo lo que pusieron en este punto y se den cuenta que en realidad lo que no lograron no fue la meta, sino más bien que lo que no lograron fue todo esto que señalaron al final.

 

Cuando uno piensa en función de una meta puede tener una visión de muy corto alcance en cuanto a los riesgos aunados al esfuerzo-resultado, pero cuando uno analiza todo lo que la conquista de la meta traería a su vida bien puede tener una perspectiva más amplia del verdadero riesgo que está corriendo. En esto quiero hacer el énfasis: El verdadero riesgo no está en no cumplir tal o cual meta, sino en no impactar nuestro desarrollo personal, familiar y social simplemente por no intentarlo.

 

¿Y el fracaso?, ¡ah!, el fracaso es una parte importante que no hay que dejar de considerar pues muchos creen que si fracasan el resultado personal, familiar y social es igual que si no lo hubieran intentado, pero yo no estoy de acuerdo con esta visión pues en mi experiencia quien intenta algo aunque no lo logre aprende y mucho, madura y mucho, crece y mucho, y ya con eso hay una ganancia aunque la meta no se logre tal y como se pensaba.

 

En otras ocasiones he señalado el valor que el esfuerzo tiene por sí mismo, ese esfuerzo dado incluso ante las peores incertidumbres que podamos encontrar en nuestra vida, nos va generando un carácter triunfador que tarde que temprano dará frutos en nuestra existencia. Pero si ni siquiera hay ese esfuerzo será muy difícil que la maduración como personas se de, y muchas de las metas dependen precisamente del grado de madurez que como personas tengamos.

 

La preocupación de nuestro andar por la vida no debería estar en los riesgos que corremos, sino más bien en las metas que nos proponemos y en el esfuerzo que en el caminar hacia ellas imprimimos, así que recuerda solo hay un riesgo que no

vale la pena correr: el riesgo de no lograr tus sueños por no intentarlo.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

www.rocefi.com.mx

                                                    

 

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/ACaZIvJmQBQ

 

 

También del mismo autor: Curso internacional para el mundo de habla hispana  “¿Tu helado se derritió? -Construcción dinámica de liderazgo trascendental-”. Más información en: https://go.hotmart.com/B91847525Q

 

 


jueves, 2 de abril de 2026

Luchar con carácter, por un ideal y con valores te convierte en un guerrero


 

El liderazgo es una lucha constante, una lucha contra uno mismo y contra el mundo. Contra uno mismo por que busca día con día no caer en el pesimismo ni la autocomplacencia, contra el mundo por la cantidad de obstáculos que enfrentamos constantemente. Si esa lucha se desarrolla impecablemente entonces se vuelve trascendente.

 

Pregunta a cuántos quieras qué es lo que según ellos define a un líder. La mayoría dirá, palabras más palabras menos, que un líder estará definido por la cantidad de gente que pueda influenciar. Pero si lo pensamos un poco más esa definición nos habla más del resultado que vemos de lo que consideramos liderazgo más que del proceso, siendo curiosamente que es el proceso el que define el resultado.

 

Si me preguntas a mí te diría que lo que define a un líder es su constante lucha. Una lucha contra él mismo, contra los demás, por ser mejor y hacer cada vez mejor las cosas. En esa lucha está la semilla de la influencia que pueda ejercer en otros y el impacto que pueda tener en el mundo mismo. En otras palabras, en pocas palabras, un líder es alguien que lucha.

 

Ahora bien, esa lucha puede tener varias aristas, pero cuando en la misma se conjunta el carácter, un ideal y los valores, entonces hablamos de una lucha trascendente que nos reconoce como verdaderos guerreros.

 

El carácter se refiere a la integridad de la persona, a esa contundencia en sus acciones fruto de la claridad en su visión. Ese carácter, por lo mismo, no es algo con lo que se nazca sino que es algo que se va formando en la vida misma con el esfuerzo por ser cada vez más y cada vez mejores.

 

El ideal no es esa utopía irrealizable que más que una meta es una evasión de la realidad, sino que por el contrario son objetivos perfectamente alcanzables. Perfectamente, no fácilmente. La misma característica del ideal implica un estado sublime de las cosas, no etéreo sino real, pero que requiere el esfuerzo y el convencimiento para alcanzarlo.

 

Por último, y no por ello menos importante, están los valores. Sin valores no tenemos un líder sino un mercenario, alguien que busca ganar a como dé lugar sin importar el cómo, alguien que cree que los fines justifican los medios, alguien que, por lo tanto, se supedita a lo que desea lograr como si de un ídolo se tratara y le ofrenda su vida misma con tal de conseguirlo.

 

Por el contrario, el verdadero líder, el líder trascendente, el líder guerrero, establece sus accione sobre valores que le permiten valorar, ponderar y decidir las acciones para conseguir lo que desea pero siempre de la mejor manera. De esta forma su esfuerzo se ve doblemente gratificado ya que la misma lucha sustentada en valores genera por sí misma un mundo mejor y el resultado obtenido guiado por ese ideal del que ya hablamos permite avanzar a él, a sus seguidores y a la sociedad hacia mejores estados de desarrollo.

 

Dicen y es verdad, que la vida es algo sumamente valioso que se nos concede, pero más valioso aún es lo que hacemos con ella y el resultado que de la misma obtenemos cuando de manera íntegra hacemos lo que nos corresponde con una congruencia entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Así que no lo olvides: luchar con carácter, por un ideal y con valores te convierte en un guerrero.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

www.rocefi.com.mx

                                                    

 

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/pOMUgEnARDA

 

 

También del mismo autor: Curso internacional para el mundo de habla hispana  “¿Tu helado se derritió? -Construcción dinámica de liderazgo trascendental-”. Más información en: https://go.hotmart.com/B91847525Q