miércoles, 25 de febrero de 2026

Todo esfuerzo tiene su recompensa, si no la encuentras fuera búscala dentro de ti


 Sin duda alguna que una de las más grandes frustraciones que podemos experimentar es cuando todos nuestros esfuerzos no reditúan en lograr aquello que nos estábamos proponiendo, pero dado que tampoco puede quedar todo esfuerzo en nada deberíamos preguntarnos qué cambios logró en nosotros.

 

En un taller de liderazgo les propuse un ejercicio para reflexionar sobre el tema de esfuerzos-resultados sobre todo de cara a las derrotas que enfrentamos, de igual forma te propongo lo vayas siguiendo. Lo primero que les pedí es que escribieran algún esfuerzo que hubieran realizado para conseguir algo con la condición de que ese algo no se hubiera logrado. Algunos escribieron cuestiones profesionales, otros personales, pero en todos lo común es que había un esfuerzo sin una correspondiente conquista de metas u objetivos.

 

Después les pedí dejaran esa hoja y en otra escribieran el por qué comían. Así es, les pedía escribieran el por qué cada día se alimentaban. La mayor parte de las respuestas giraba en torno a comer para estar vivo. Entonces les pedí me dijeran que ese estar vivo les permitía hacer. En este punto surgieron una infinidad de respuestas tales como trabajar, leer, divertirse, caminar, estudiar, etc. Llegado a esto les pedí vieran como el resultado inmediato, comer, daba pauta a muchos otros que no habíamos pensado pero que ahí estaban.

 

Posteriormente les pedí retomaran el primer papel, aquel del esfuerzo que no había fructificado, y en la misma tónica les pedí que, obviando el resultado que no se había logrado, señalaran que otras cosas les dejó ese esfuerzo. En todos los casos hubo respuestas, algunas iban en el sentido de aprendizaje, otras en un sentido más práctico de experiencia, e incluso algunas respuestas giraban en torno a oportunidades diferentes a la meta inicial que se abrieron ante el fracaso experimentado.

 

Generalmente nuestro cerebro tiende a estructurar el mundo de una manera lógica donde al paso uno le sigue el paso dos, pero en realidad el mundo y nuestra existencia es multidimensional por lo que no puede aprisionarse en una serie de pasos concatenados sino más bien saltar de un paso a cualquier otro.

 

Va este ejercicio y esta explicación para todos esos esfuerzos que hemos hecho y que desde nuestra perspectiva lógica de paso uno-paso dos, no han redituado en lo que esperábamos, para hacernos ver cómo es que precisamente ese esfuerzo fue necesario para otra cosa, otra cosa que o no sabíamos existía (como en el caso de las oportunidades no esperadas que salen ante los fracasos experimentados) o bien no hubiéramos estado dispuestos a experimentar por lo difícil que fuera ese trance aún y cuando eso nos sirviera para crecer como personas.

 

No quiero adelantar muchas conclusiones que cada quien debe sacar ante las reflexiones que estoy aquí haciendo, pero sí deslizar la idea de que en ocasiones me parece que las cosas en que andamos entretenidos, esas que requieren nuestro esfuerzo y demás, en realidad son secundarias, son el pretexto para algo más grande que sucede en nuestra vida pero que no vemos precisamente por salir de nuestro campo de percepción. Estas reflexiones y estos ejercicios pueden llevarte a descubrir de qué se trata.

 

Si partimos del hecho de que a cada acción corresponde una reacción entonces tendremos que esperar que todo lo que hacemos sirve para algo en nuestra vida, aunque de inicio no seamos capaces de percibirlo así, así que no olvides que todo esfuerzo tiene su recompensa, si no la encuentras fuera búscala dentro de ti.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

www.rocefi.com.mx

                                                    

 

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/hDoe6uG7jlo

 

 

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viernes, 20 de febrero de 2026

Cada paso que imprimes en tu vida te cambia a ti... y al camino que recorres


 El dinamismo de la vida es tal que en ocasiones podemos pensar que al final lo que resultamos es el producto de la confluencia de las fuerzas que enfrentamos y esto es en parte verdad, la otra parte de esta verdad tiene que ver con que nuestro andar también incide en el mundo en que vivimos y en la sociedad de la cual somos parte.

 

¿Cuántas veces hemos escuchado a tal o cual persona señalar que lo que ahora es se debe a lo que ha vivido? Yo creo que varias veces, tal vez no todas de manera explícita pero implícita detrás de una actitud que busca responsabilizar a todos y a todo de lo que cada quien es.

 

Esta es una actitud normal, pero para nada provechosa. Normal en el sentido de que al relacionar a factores ajenos a nosotros lo que hemos llegado a ser no somos para nada responsables de lo que hemos hecho y lo que hemos llegado a ser, por ende es una actitud por demás cómoda. Pero como comenté para nada es provechosa ya que esa actitud nos hace desligarnos completamente de nuestros deberes para con nosotros mismos y casi casi quedar al garete de los vaivenes de la vida.

 

No podemos negar que mucho de lo que somos es precisamente por lo que hemos vivido, pero adjudicar a esto último la totalidad de nuestra persona es mostrarnos como seres sin capacidad, sin voluntad, sin carácter. Una actitud de provecho reconoce, si, la incidencia de los factores externos en lo que somos pero también aplica la capacidad volitiva libre y personal de cada uno para incidir en sí mismo, en el mundo y en los demás.

 

Sobre esto último quiero extenderme un poco más pues no creo que la incidencia de nuestras acciones en uno mismo sea difícil de entender, pero sí creo que muchos piensan que lo que uno hace no impacta para nada, o cuando mucho lo hace muy poco, en los demás o en la sociedad.

 

Y me quiero extender pues esa visión no es del todo correcta. Casos hay de actuares personales que aunque siendo individuales lograron grandes cambios en las maneras de ser y hacer de las gentes, pueblos y naciones. En esos casos claramente no eran personas fuera de lo común en un sentido amplio, aunque sí en un sentido de que creían en lo que pensaban y de que actuaban en consecuencia con lo que sentían.

 

Pero independientemente de que nuestras acciones no vayan por el derrotero de los grandes cambios y los grandes logros no por eso dejan de incidir en lo que el mundo y la sociedad es.

 

Pensemos un momento que todo lo que conocemos, refiriéndonos a la sociedad a la que pertenecemos, no es más que el resultado de la suma de las partes, partes que venimos siendo todos y cada uno de nosotros. Luego entonces lo que somos de alguna forma incide en lo que el mundo es, por lo que cualquier cambio que hagamos en nuestra persona, para bien o para mal, necesariamente repercutirá en el todo.

 

La lucha constante que llamamos vida no solo es para lograr nuestros sueños, metas y objetivos sino también para incidir en el mundo y en la sociedad, después de todo cada paso que imprimes en tu vida te cambia a ti... y al camino que recorres.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

www.rocefi.com.mx

                                                    

 

Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/maDyeELpaVU

 

 

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viernes, 13 de febrero de 2026

Creer que perder una batalla es perder la guerra es tener una visión de muy corto plazo


 Sin duda alguna que una de las pruebas más difíciles que como personas podemos experimentar es cuando nos enfrentamos a los tropiezos y caídas que relacionamos con el fracaso, pero de la misma forma podemos tener la sabiduría para ver y entender que una caída no implica el final de nuestro caminar.

 

En una ocasión en un taller de liderazgo pregunté que si cuántos de los que estaban ahí habían experimentado alguna caída en su vida, algún tropezón en el andar hacia sus metas y objetivos, obvio que todos levantaron la mano; luego pregunté que dado que veía a todos ahí era más que obvio que su vida no había terminado ¿qué fue lo que sucedió?, respuestas más respuestas menos contestaron que habían seguido adelante. Ese es el resumen de todos los cursos de motivación, liderazgo y emprendedurismo a los que puedan ir, les señalé.

 

A veces estamos tan enfrascados en nuestros problemas que necesitamos que alguien externo a ellos y a nuestra vida nos diga cosas que pueden parecer obvias pero que de otra forma no veríamos. Es como el que se está ahogando, en ocasiones requerirá que otra persona se lance al agua a sacarlo pues en su misma desesperación es capaz de ahogarse pues no piensa en ese momento ni mucho menos coordina sus movimientos.

 

Va este comentario porque me doy cuenta que en muchas ocasiones las respuestas de la vida son extremadamente obvias y sencillas, pero el camino para llegar a ellas puede ser largo y extenuante. Este de seguir nuestro andar a pesar de las caídas es una de esas respuestas.

 

En los cursos que doy me extiendo mucho más sobre este tema hasta que queda claro pues me he dado cuenta que el énfasis motivacional también puede confundir a las personas al hacerles creer que casi casi deben ser ajenos a los problemas que enfrentan, lo cual no es así. En esos eventos dejo muy claro que está bien detenernos un poco, llorar, deprimirnos, descansar en otras palabras, pero no ver la caída como el final de nuestro andar y entender que una vez renovado las fuerzas debemos volver a la lucha.

 

Este punto medio es el que me gusta resaltar: ni dejarse derrotar por las caídas, pero tampoco pensar que no podemos detenernos un poco para descansar cuando enfrentemos una. El otro punto es sustentar mis argumentos con las vivencias personales de cada uno, por eso la pregunta de las caídas que se han experimentado y el seguir andando que se ha practicado.

 

Tú no estás en un evento como ese pero sí lees esto y puedes hacer las reflexiones anteriores. Piensa en un momento de vida oscuro, difícil, un momento en el que experimentaste una caída de la cual pensaste nunca recuperarte. Incluso puede ser que en efecto esa caída implicara el no seguir en pos de tal proyecto. Pero date cuenta como la vida siguió y tú con ella y como es que llegaste a donde ahora estas con mayor fuerza, carácter y entereza.

 

Ese carácter, fuerza y entereza se refleja en el hecho de que tu vida siguió y tú con ella y de que fuiste capaz de hallar una salida a aquel problema que experimentaste. ¿Y la meta? Bien pudiste seguir en pos de ella o tal vez no. Hay metas que no están ahí para nosotros. La cuestión es seguir avanzando. ¿Y cómo sé si una meta estaba ahí para mí o no? sencillo: si a pesar de que ha pasado el tiempo sigue ese fuego interno relacionado con la meta consumiéndote entonces es algo que debes seguir procurando, si no tal vez sea mejor que sigas con tu vida, ya vendrán más retos y por ende logros.

 

La vida está llena de éxitos y fracasos, éxitos y fracasos que no nos definen como personas pero que sí podemos usarlos como peldaños en esa escalera de vida que usamos para llegar a ser más y mejores, así que no lo olvides creer que perder una batalla es perder la guerra es tener una visión de muy corto plazo.

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

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Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/h3yCjYUIi0o

 

 

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jueves, 5 de febrero de 2026

Ante las circunstancias, un buen líder reacciona, un gran líder se adelanta, y un excelente líder las crea


 La cuestión del liderazgo y ser líder tiene varias vertientes, una es reactiva, otra es proactiva y otra es creativa, pero en todas estas vertientes independientemente de sus diferencias la gran similitud del líder es la congruencia entre lo que piensa, dice y hace.

 

El liderazgo es estudiado por muchos pero practicado por pocos. Con esta frase inicié un taller sobre liderazgo y una vez generado la polémica pasé a explicar el por qué de esto. Contrariamente a lo que se cree, liderazgo no solo es que alguien logre que otros lo sigan ya que si ese liderazgo no tiene una base sólida de ideas, motivos y objetivos se convierte en una motivación inicial sin más resultados que la decepción grupal.

 

El verdadero liderazgo, tomando incluso la definición del mismo, implica conocer y conocerse: conocer a los demás, sus intereses, sus carencias, sus deseos, sus temores; conocerse uno mismo en las limitaciones, potencialidades, debilidades, fortalezas. Con este conocimiento visualizar acciones y estrategias y entonces sí, dinamizar al grupo para avanzar en pos de lo establecido.

 

Curiosamente muchos tienen en mente un solo tipo de liderazgo tipificado por la persona que guía y motiva, pero ese liderazgo en realidad tienen tres vertientes: la reactiva, la proactiva y la creativa y las tres están bien pues cada una se corresponde con la personalidad del líder, el temperamento del grupo y las características de la situación en particular.

 

El liderazgo reactivo es aquel que ante las situaciones que enfrenta establece acciones que le permitan sacar el mayor provecho de ellas bien potencializando  as oportunidades o disminuyendo las amenazas. El liderazgo proactivo es aquel que se adelanta a los hechos y busca en relación a estos marcar una pauta de acción que permita dirigir más que ser dirigido. El liderazgo creativo es aquel que innova, que sueña, que crea, que establece formas óptimas, ideales, incluso utópicas de ser y hacer y luego busca la manera de llevar esas ideas a la práctica, a la realidad.

 

Este análisis viene a colación pues en ocasiones se quiere ajustar a la persona a un tipo de liderazgo cuando más bien debe ser al revés. El liderazgo es el que se debe ajustar a la persona. Si eres cauteloso y esperas a tener todos los elementos el liderazgo que te queda es el reactivo. Si eres dinámico, te gusta estar en acción y no puedes esperar a que todos los elementos encajen para poder ejecutar tus acciones el tipo de liderazgo que te está es el proactivo. Si eres osado, arriesgado, incluso imprudente, el liderazgo que te caracteriza es el creativo.

 

¿Cuál de esos tres liderazgos es mejor? Ni uno ni otro ni otro. Los tres dependen como te comenté de ti, tus seguidores y las circunstancias. Pero si se me permite extenderme en esta respuesta diré que el líder de excelencia es el que sabe combinar en sí mismo estas tres tipologías pues las condicionantes anteriores le marcan la pauta para ello.

 

Así, una misma persona puede ser en un dado momento un líder reactivo, en otro momento un líder proactivo y en otro momento un líder creativo. Igual si no se te da manejar estos tres liderazgos en tu persona no hay problema: usa y explota aquel que te calce, pero entonces sí pon mucha atención en las batallas que emprendas, no vaya a ser que una batalla que requiera cierto tipo de liderazgo la emprendas con otro que no ajuste y entonces los resultados no sean los esperados.

 

Ser líder más que una técnica es un arte, el arte de conocerse, de conocer a los demás y de conocer o al menos vislumbrar el futuro, un futuro que motive que mueva, que dinamice las acciones personales y grupales hacia un objetivo común.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

Formación • I+D+i • Consultoría

Desarrollo Empresarial - Gestión Universitaria - Liderazgo Emprendedor

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Este artículo puede verse en video en https://youtu.be/zsLwDllQo-E

 

 

También del mismo autor: Curso internacional para el mundo de habla hispana  “¿Tu helado se derritió? -Construcción dinámica de liderazgo trascendental-”. Más información en: https://go.hotmart.com/B91847525Q